De la Teoría a la Práctica

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Recién he hablado con una mamá de un niño diagnosticado hace dos años como Sindrome de Asperger. A partir de una derivación, hizo una interconsulta con uno de los miembros organizadores del Simposio sobre la Patologización de la Infancia.

No me extraña que cuando el niño le dijo a la Lic. Gabriela Dueñas “yo tengo SA”, ésta le contestara “ese síndrome no existe”.

Esto merece una explicación sencilla y clara para evitar confusiones.

Que exista o no exista una construcción teórica, depende de las preferencias de los profesionales.

Lo que no se puede negar porque se ve, se observa y es objetivable, es al niño que tiene una serie de problemas en algunas áreas. El nombre que le quieran poner, o el NO nombre, es independiente del hecho del tratamiento. Porque el tratamiento SIEMPRE apunta a trabajar en los síntomas y las áreas de dificultad del niño.

Son muchos los que dicen “los TGD no existen”. Para esa corriente de pensamiento científico, no hay un reconocimiento de la conceptualizació n teórica que han hecho los psiquiatras biologistas. Tienen derecho a no reconocerlo.

Alguien puede decir “no reconozco la teoría freudiana, o la transaccional, o la gestáltica o la sistémica…o etc. Y están en su derecho porque la elección de la teoría y la práctica se
ajusta a las preferencias del profesional.

Para algunos psicoanalistas, la problemática de nuestros hijos se engloba bajo el nombre de “psicosis”; para la psiquiatría se engloba para el nombre de “autismo”; para otra parte de la producción de construcciones teóricas, se engloba bajo el nombre de “debilidad mental”, etc, etc, etc.

Los padres y los profesionales DEBEMOS estar más allá del nombre de la afección. Si se convierte en moda, si tiene crédito o no, si lo reconocen o no como entidad clínica, no es LO MAS IMPORTANTE.

El camino es ver qué le pasa a este niño con sus emociones, con sus conflictos, con sus potenciales, con sus dificultades. Los niños se deprimen si se les dice que son portadores de un sindrome catalogado como un problema psiquiátrico. Esta mamá contaba lo contento que vino su hijo cuando Gabriela le dijo “vos no tenés SA”,

Entonces, se entiende cuando digo que la teoría (que puede ser aceptada por algunos y desestimada por otros), sea solo un referente que aporte algunas ideas. Solo eso.

Ustedes podrán preguntarse, y entonces por qué nos autoconvocamos alrededor de esta temática. Porque sirve justamente para eso, para juntarnos y trabajar por las dificultades de nuestros hijos. La inmensa mayoría de personas que se han acercado son absolutamente diferentes.

Tan diferentes que es casi imposible agruparlos por dos características iguales.

Sin embargo, son niños que han construido una relación de amistad, que les sirvió aprender a compartir y que han crecido física y emocionalmente.

Sobre el Sindrome de Asperger, lo que tengo más en claro es que hubo un médico hace 70 años que descubrió que hay niños que tienen desarrollada más un área que otra. Que cuando un docente es paciente y flexible, el niño progresa. Que cuando se respeta sus interesas el rendimiento es mayor. Que mucho tiempo despues vino “alguien” y se le ocurrió ponerle el nombre del investigador. La pregunta que me hago es: ¿y si esto no hubiera tenido lugar?. ¿que serían nuestros hijos?. Personas con un funcionamiento distinto y dificultades para superar.

Que no nos sorprenda cuando profesionales de prestigio nos dicen “los TGD no existen o el SA no existe”. Lo que están negando es la categorización, la estructura teórica. Y la niegan porque se han dado cuenta del tremendo negocio que hay atrás de esta teoría.

Por eso, cuando me piden un diagnóstico y la expectativa es “verificar” “si lo tiene o no lo tiene”, se llevan conmigo mucho más que esto. El diagnóstico que se DEBE hacer en cada caso. Analizar las partes de ese rompecabezas y la relación que hay entre las piezas.

Siempre son paisajes únicos e irrepetibles.

Si muchos psiquiatras no hacen esto, es porque falta capacitación psicológica.

¡¡Felices vacaciones!!

Lic. Isabel Rejtman